
Gaztelu-Zar
El Castillo de Gaztelu-Zar fue construido “por una Real Cédula del Rey Fernando, llamado el Católico, y expedida en Logroño el veinticinco de noviembre de 1512. Se ordenaba, al tiempo que se mandaba la fortificación de las villas de San Sebastián y Tolosa, se hiciera una fortaleza en Irún, para guardar esta frontera”, según relata Antonio Aramburu. Consistía esta entrada, en cierto vacío formado en el lecho del río Bidasoa, en la bajamar, situado a unos cien metros, río arriba, de la Isla de los Faisanes, único lugar hasta Roncesvalles donde era posible el paso de la artillería. Este vado es conocido en los anales de la historia local como el paso de Behobia, y cuya defensa trajo en jaque, durante muchos siglos, a nuestros antepasados irundarras. Hasta hace escasas décadas, entre los vascoparlantes de Irún, se designaba el núcleo urbano de Behobia con el nombre de Pausua. Hoy, es uno de tantos toponímicos que se pierden por el desuso del pueblo, al igual que se va olvidando la existencia del antiguo y obligado Paso.
Sobre un altozano próximo al río, magnífica atalaya que domina el Paso de Behobia, se decidió la ubicación de la citada fortaleza. Ésta era de forma triangular, con un cubo de muralla fortísimo en cada vértice. Uno de éstos apuntaba hacia el mencionado Paso, hallándose en la pared del lado opuesto la puerta de acceso. Fortaleza capaz de albergar muy poca gente, consistía su principal cometido en frenar el avance inicial del enemigo, en tanto la Provincia enviaba los socorros necesarios.