
Un recuerdo a Antonio Aramburu
Después de estos artículos que hemos rescatado de Antonio Aramburu, donde se ve reflejado que el gran historiador irundarra que era, acogemos con mucho cariño y que, sin duda, guarda un espacio y unas líneas en este proyecto nuestro, un texto que hemos recibido con mucho cariño. Es una carta que con cariño agradecemos al hijo de Antonio Aramburu, Iñaki Aramburu, que gentilmente ha querido aportarnos unas líneas en memoria de su fallecido aita.
“Antonio Aramburu nació un 28 de febrero de 1931 y lo hizo en la plazoleta de Ibarla, justamente en la parte superior donde se hallaba la antigua taberna situada en las cercanías de la torre de Iberdrola. Al tercer día de su nacimiento, su madre falleció como consecuencia de una enfermedad que arrastró a lo largo de todo su embarazo. Probablemente, este fue el motivo por el que desde niño adquirió ese carácter luchador que le distinguió toda su vida. Creo que fue un hombre verdaderamente polifacético.
Fue un luchador antifranquista, lo cual le costó algunos días de cárcel, así como activo sindicalista. En época democrática, fue concejal del consistorio irundarra e igualmente tomó parte en algunos foros ciudadanos. Yo, más bien, le definiría como a un hombre comprometido con sus propias ideas, aunque quizás, la parte más conocida de él, es aquella relativa a los numerosos escritos entorno a la historia de su ciudad natal.
He de advertir, que Antonio se inició en el mundo de la historia a través del Alarde de San Marcial. Ferviente entusiasta de este acto, se introdujo en los archivos municipales tratando de dar con el origen de lo que él entendía que era una fiesta. En principio se llevó una gran decepción, pues los primeros resultados entorno al tema se alejaban diametralmente de la concepción festiva que pretendía encontrar. Poco a poco afloraban más y más datos que le indicaban su raíz foral. A medida que continuó ahondando en el tema, el entusiasmo creció. Pero la cantidad de documentos que encontró en este periplo, le sedujeron para ahondar en los recovecos de la historia local.
Quiero agradecer a los miembros de la Compañía Azkenportu su interés por la figura de mi aita, mas declino la invitación que se me hace para hablar entorno a su labor, pues evidentemente, no sería parcial. Sin embargo, no me resisto a comentar un hecho que relaciona a Antonio Aramburu con la Compañía Azkenportu.
Antonio conocía que en la milicia, según la ordenanza foral de Guipúzcoa, las compañías habían de formar por barrios o zonas vecinales. Por otro lado, un grupo de vecinos del polígono 54 junto con otros de las llamadas Casas de la Palmera, tenía el firme propósito de crear una compañía en la cual un conglomerado de vecinos pudieran incorporarse como nueva unidad en el Alarde de San Marcial.
Por aquélla época, en 1980, me hallaba realizando el servicio militar, y en uno de mis permisos regresé a Irún para tomar parte en el Alarde. Extrañado por la presencia de nuevas unidades, recuerdo que pregunté al aita por esta cuestión. Coincidía que además en ese momento era miembro de la Junta del Alarde, con lo cual confiaba en que la información que me proporcionara al menos sería fidedigna.
Tras explicarme la petición vecinal, le parecía que cualquiera de las denominaciones arriba citadas, relativas a un polígono o agrupación de casas, eran un tanto híbridas. Él, conocedor de la historia local y que desde niño ya conocía los campos de alrededor del caserío Azkenportu, en los que posteriormente vio emerger la urbe que hoy conocemos, le pareció como más idóneo el nombre del solar que antaño perteneció al caserío ya mencionado y por tanto el más pertinente para definir a esta nueva compañía. Igualmente, me recordaba que en ocasiones bélicas, no logrando retener al ejército francés en el paso de Behobia, accedían a Irún por el paso de Behobia avanzando, generalmente, por el camino real hasta que los irundarras les cortaban el paso a la altura de Artía. Pero en otras ocasiones, tratando de pasar inadvertidos, penetraban por Azkenportu donde en no pocas ocasiones se produjeron notables escaramuzas con las consiguientes y cuantiosas pérdidas económicas para el mencionado caserío. Por ello, propuso a alguno de los vecinos de esta zona el nombre de Azkenportu y defendió el mismo ante la Junta de Alarde el citado topónimo para la mencionada compañía.
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